12 de mayo de 2022

IDEOLOGÍA

 

VOX ha dado pruebas suficientes de que la democracia que tenemos y que se define en la Constitución, no es de su agrado. Son más partidarios de la que ha impuesto en Hungría el partido Fidesz o la que ha implantado en Polonia Ley y Justicia que son partidos afines. Ambas son democracias que restringen las libertades de las que gozan los ciudadanos occidentales. Defienden un nacionalismo populista que entra en conflicto con la tendencia federal de la UE donde se intenta que el modelo de democracia liberal sea el sistema que rija en los gobiernos de los países que la integran. Sienten simpatía por la democracia que Putin ha impuesto en Rusia con el apoyo de la oligarquía económica, pero ahora no es el momento políticamente oportuno de defenderlo. Su modelo para España se parece más a la democracia orgánica que teníamos con Franco, cuyos gobiernos fueron mejores que el que tenemos actualmente, eso han dicho en el Congreso de los Diputados, consta en acta. Odian que los “rojos” gobiernen porque fueron derrotados en la gloriosa cruzada de liberación que el fascismo llevó a cabo. Son solamente ellos los herederos de los triunfadores, los llamados a gobernar para hacer grande a España, aunque no explican eso en que consiste. Al parecer y según su programa, significa estar en contra de la UE, expulsar a los inmigrantes, devolución de competencias de las autonomías, estar en contra de que la mujer tenga la libertad de decidir sobre su maternidad, contra “la ideología” feminista, eliminar la legislación contra la violencia de género, contra la memoria histórica (a la que tachan de totalitaria), quieren suprimir los organismos ideológicos (sic), etc.

Se declaran enemigos abiertos de los sindicatos a los que atacan y denigran porque no defienden a los trabajadores, ellos si se declaran sus auténticos defensores, así lo ha manifestado su candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía en un acto que protagonizó con sus correligionarios el pasado primero de mayo. Veamos como han manifestado hasta ahora esa defensa.

- Votaron en contra de los ERTES que tanto beneficio ha traído a trabajadores y empresas en la peor época de crisis que hemos vivido en los últimos tiempos.

-Han votado en contra de la subida del salario mínimo interprofesional.

- Han votado en contra de la actualización de las pensiones propuesta por el Gobierno para que todos los años lo hagan de acuerdo con la subida del IPC.

- Han votado en contra de la ley de reforma laboral que ha mejorado enormemente la situación del mundo del trabajo, creando empleo y mejorando las condiciones de los contratos laborales.

- Han votado en contra de la rebaja del precio en el combustible propuesta por el Gobierno. Una rebaja pedida por los profesionales del transporte y los usuarios.

- Han votado en contra de la propuesta del Gobierno de prohibir la venta de productos a pérdidas en la cadena alimentaria, solicitada por los agricultores. (Pero sí acudieron a las manifestaciones en las que se pedía esta medida y se hicieron muy visibles).

Éstas son las posturas que han adoptado en defensa de los trabajadores.

A esto se añade su declarado fervor por defender las posiciones más integristas de la iglesia católica a las que han apoyado y respaldado con vehemencia. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba y perteneciente al sector más ultra de la iglesia, encontró su apoyo incondicional en unas manifestaciones que hizo en las que amenazó a la alcaldesa de Aguilar de la Frontera por quitar la cruz de los caídos de la fachada de una iglesia, cumpliendo la ley de memoria democrática.

Otra de su peculiaridades es la de utilizar la palabra ideología para descalificar a la izquierda. Tener ideología es propio de los enemigos de la patria. La apuesta por la igualdad, la defensa del medio ambiente, la integración social, la no discriminación por raza, religión o sexo, son ejemplos demostrativos de tener ideología. Pero según la RAE ideología es: “ Conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época de un movimiento cultural, religioso o político, etc.” Es decir, si se tienen unas ideas se tiene ideología, pero eso no va con ellos, lo suyo no son ideas. La ideología siempre es de la izquierda, siempre es marxista.

Que existan esta gente y que pregonen su no ideología libremente es propio de un sistema de libertades, aunque ellos si pudieran no dejarían que lo hicieran los demás, la pluralidad es su enemiga. Ahora han crecido y quieren gobernar, ya lo han conseguido en Castilla y León y pueden hacerlo también en Andalucía el próximo mes, es decir esa no ideología ya gobierna. El PP ha demostrado su debilidad con el hijo nacido de sus entrañas y está dispuesto a no hacerle asco, a fin de cuentas es de los suyos. Nada de establecer un cordón sanitario como hacen las derechas europeas para salvar el modelo de sociedad que tenemos.

Hay que preguntarse quién los vota y por qué. El hecho es que su apoyo se ha incrementado considerablemente en las últimas convocatorias electorales. En Andalucía siempre ha habido una mayoría de voto de izquierda, lo que ha posibilitado gobiernos en solitario del PSOE, la mayoría de las veces y en otras en coalición con IU o con el PA. Pero esa tendencia se quiebra en las últimas elecciones de 2018, la izquierda no sumó más que la derecha por primera vez en la democracia. Un cambio de tendencia que, según los sondeos, puede afianzarse en la próxima convocatoria electoral y si eso se produce ya sabemos lo que nos espera, la no ideología.

Sin duda se ha producido en los últimos años un cambio en el cuerpo electoral. La sociedad actual es fruto de una evolución negativa que se traduce en unas circunstancias personales, sociales, de trabajo, de relación, que han empeorado y hacen que se tenga una situación empobrecida, inestable y sin perspectivas claras de futuro. Las sucesivas crisis que hemos padecido, la Gran Recesión y la pandemia, han influido notablemente en este cambio al que se unen los avances tecnológicos y los nuevos medios de comunicación y de información, como whatsapp, facebbok o istagram, que conforman una sociedad en la que la información veraz se confunde con el bulo y las mentiras. A esto se une el que los medios de comunicación de la derecha se han convertido en vehículos de propaganda de una forma descarada, atacando sin misericordia al Gobierno “social comunistarra”.

El movimiento del 15 M que desembocó en Podemos, y que surgió como respuesta espontánea al malestar social, ha desilusionado a los que apostaban porque otro mundo era posible. Tampoco ayuda el que las nuevas generaciones no conocieran la dictadura y crean que la democracia es para siempre, cuando en realidad es de una enorme fragilidad. En esta desorientación, en estas aguas revueltas es donde echan sus redes este movimiento neofranquista que aparece como salvador de la patria, que va a cambiar el sistema para que todos seamos más felices. Es mentira. Ellos favorecerán a los privilegiados de siempre, sólo hay que ver lo que hacen y cómo se comportan. Nos quitaran libertades que ha costado mucho conseguir y quienes más lo van a sufrir son los trabajadores a los que dicen defender. Los países dónde han conseguido el poder los partidos que comparten las mismas ideas nos deben servir de ejemplo. En EE.UU. Los jueces que dejó Trump en el Tribunal Supremo, van a suprimir el derecho al aborto que habían conseguido las mujeres hace más de cuarenta años.

La única forma de que no consigan su objetivo es la movilización de los demócratas para desenmascararlos. En Andalucía la oportunidad es ahora, aunque la izquierda no se entere e intente suicidarse, hay que ponerse en movimiento y defender nuestro modelo de sociedad plural en la que todos cabemos, no ceder un ápice de las libertades conseguidas y luchar contra su no ideología. Después será tarde.







9 de abril de 2022

UN FUTURO ANDALUZ PREOCUPANTE

 


En lo que llevamos de año se han producido acontecimientos importantes que han afectado a nuestras vidas y que plantean un futuro incierto y preocupante: el precio de la energía y el aumento escandaloso del IPC son los que nos afectan ahora más directamente. La incertidumbre en el campo geopolítico, generado por la guerra de Ucrania, ha modificado la estrategia del espacio europeo al que pertenecemos y el covid 19 que continúa ahí, aunque debilitado, pero alterando nuestro comportamiento. En el campo de la política ha ocurrido en nuestro país un cambio en el principal partido de la derecha, la caída fulminante de Pablo Casado y su sustitución por Alberto Núñez Feijóo, que representa otro estilo y ya se verá si también otros contenidos.

Sin embargo, en nuestro espacio político, lo más inquietante es el ascenso de la extrema derecha que ha dado un salto en su estrategia y ha pasado de apoyar al PP, a exigir gobernar como ya lo ha hecho en Castilla y León. Precisamente estos tiempos turbulentos son un espacio abonado para que crezcan estos demagogos que fomentan el odio. Los neofranquistas lo han aprovechado y se han apoyado en el hartazgo de la ciudadanía por la cantidad de elementos adversos que se suceden y se acumulan. También ha influido en este ascenso el hecho de que la mayoría de los votantes pertenecen a una nueva generación que no conoció la dictadura franquista. Se han criado en la democracia y creen que el sistema de libertades del que gozan va a durar siempre; no conocen el trabajo y el sacrificio que han costado que su voz tenga protagonismo y no son conscientes de que la pluralidad política en España tiene menos de cincuenta años. A esto se añade que las soluciones planteadas por esta derecha extremista son eslóganes que se expresan en un twist. Los contenidos de su programa nos retrotraen a lo más negro de nuestra historia: machismo, racismo, xenofobia, connivencia con el sector más ultra de la Iglesia, fomento del odio al diferente, concepto excluyente del patriotismo, supresión de las autonomías, defensa de los poderosos..., es decir la negación de la Constitución que define nuestro estado de derechos y libertades. Autocracia modelo Putin.


No debemos olvidar el origen de la derecha española, heredera de los valores del franquismo. Fraga Iribarne, Ministro de Franco fundó Alianza Popular, dónde la mayoría de sus miembros votaron en contra de la Constitución. Después Aznar, lo convirtió en el Partido Popular( centro-derecha dijo) pero en realidad permitió que anidara en su seno el huevo de la serpiente que ahora ha dado la cara. La errónea estrategia de Pablo Casado, en su intento de parecerse a VOX ha conseguido fortalecerlo como el auténtico detentador de los principios más ultraconservadores: naturalmente siempre es preferible el original a la copia.


Mucho tiene que ver también en esta situación el papel de la izquierda, siempre dividida y enfrentada. Desde siempre ha estado la izquierda que pretende mejorar las condiciones de los más desfavorecidos y hacerlo desde el único sitio posible, gobernando. Y la otra, testimonial, que pretende cambiar el sistema refugiada en los símbolos, los gestos y la utopía. La incorporación de Unidas Podemos al Gobierno ha sido un acierto y se ha notado su indudable influencia en las leyes que han llevado al Congreso, lo que provoca que el Gobierno tenga que soportar una avalancha de descalificaciones, haga lo que haga, impregnadas de odio por parte de la derecha y sus medios de comunicación. La historia nos cuenta que lo mismo pasó en la República hasta la sublevación de Franco. En un escalofriante relato nos lo describe Paul Preston en su libro "El Holocausto español".

En este escenario tendrán lugar las elecciones andaluzas, las siguientes que tocan. Los sondeos de opinión más serios, reflejan un panorama preocupante. La fuerzas políticas que más crecen son el PP con dieciocho escaños y VOX con diez; CIUDADANOS casi desaparece; el PSOE baja 3 y el resto de la izquierda baja siete. La suma de la derecha daría mayoría absoluta sobrada. Esa es la prueba del algodón para Núñez Feijóo, no podrá ejercer de gallego cuando hay que optar por incorporar a la extrema derecha al Gobierno, o convocar nuevas elecciones. Creo que hay pocas dudas de que será la primera opción la elegida. Ya tenemos la experiencia de lo que hacen los gallegos que le han precedido en el mando de la derecha.
¿Que puede significar que VOX gobierne en Andalucía? En primer lugar el cambio radical de un voto que desde la llegada de la democracia ha sido mayoritariamente de izquierdas, hasta que la suma de CIUDADANOS y el PP en el 2018 lograron formar Gobierno, curiosamente con el peor resultado que tuvieron los populares en unas elecciones andaluzas y desbancando al PSOE que había sido el partido ganador. En segundo lugar la presencia de los neo-franquistas en el poder va a suponer un giro radical en las políticas que se venían haciendo. Por ejemplo, el PP ha respetado la ley de Memoria Histórica, ha aportado recursos económicos, ha continuado las excavaciones en curso y ha iniciado otras nuevas aunque no lo haya hecho con mucho entusiasmo. Pongo este ejemplo porque es una política odiada por los herederos de los vencedores de la guerra, que quieren imponer otra ley que llaman de reconciliación. Ya sabemos lo que significa eso en sus postulados. El PP ha aplicado hasta ahora una hábil estrategia que consistía básicamente en no espantar el voto de izquierda tan consolidado en Andalucía, y ha mantenido posiciones de centro que recuerdan a las defendidas por la extinta UCD. En eso ha contado con la ayuda de los liberales de CIUDADANOS. Es imposible que con la exigencia de VOX de formar parte del Gobierno se puedan hacer las políticas de centro que se venían haciendo.
Si miramos el panorama de la izquierda vemos que el PSOE cambió de liderazgo el año pasado, el nuevo Secretario General, Juan Espadas tiene en contra que es desconocido para más de la mitad de los andaluces, según la encuesta del CIS andaluz. Un serio handicap para afrontar unas elecciones dentro de dos meses.
Los partidos a la izquierda del PSOE han pactado ir juntos en estas elecciones, cosa que no hicieron en el 2018, ahora son conscientes del peligro que representa el ascenso de los ultra conservadores. Solamente Adelante Andalucía se ha negado a formar parte de la coalición ya que mantienen la inútil pureza de sus principios irrealizables y no valoran que lo que importa ahora en estas elecciones no es cambiar el sistema sino frenar a la derecha.
La situación requiere la máxima movilización de la ciudadanía y alertar de los peligros que se nos avecinan. Estoy convencido de que muchos de sus votantes no son conscientes de la posibilidad de que puedan gobernar los enemigos de la democracia, de ahí la importancia de desenmascararlos: las cosas se valoran cuando se han perdido y en estas elecciones tenemos muchas cosas importantes que podemos perder y merecen luchar por mantenerlas.

24 de febrero de 2022

LA INDECENCIA SUSTITUYE A LA ÉTICA

 


Cuando comenzó la democracia en España allá por el año 1978, se abría un horizonte de esperanza en un nuevo Estado en el que la decencia y la ética en el comportamiento de nuestros representantes políticos fueran el elemento diferenciador fundamental con la negra etapa de la dictadura. Para nosotros la libertad significaba que podíamos elegir para que nos gobernaran los mejores, los más capacitados, los más honestos, los que mejor representaban nuestra forma de pensar y nuestras esperanzas de materializar el cambio profundo que se había producido en nuestro país. Ahora todo eso suena un tanto romántico. Los navajazos, los golpes bajos, las mentiras, las traiciones y los comportamientos venales en los que ha tenido que intervenir la justicia, se han convertido en normales dentro del mundo político. Hemos presenciado intervenciones de diputados de la derecha en el Congreso de los Diputados vergonzosas por su zafiedad, que solo pretendían insultar al adversario en lugar de exponer sus posiciones políticas.

Pero de todas estos comportamientos denigrantes, sin duda es la venalidad, el apropiarse de dinero público y el nepotismo, los que más indignan...o deben de indignar. Utilizar lo que es de todos en beneficio propio es lo más canalla que puede hacer un representante político. Es un robo que se disfraza de varias maneras y a veces se reviste de una cobertura legal. Los cargos públicos del PP se han especializado en este tipo de tropelías, pero no han sido los únicos. En los últimos años los escándalos de utilizar lo público como si fuese de su propiedad, han saturado los tribunales de justicia que ha pronunciado numerosas condenas, algunas de ellas han sobrepasado a los militantes delincuentes y condenado al propio partido en varias ocasiones.

Pablo Casado se propuso acabar con estas actividades delictivas y comenzar una nueva etapa de transparencia. Al menos eso dijo, por más que sus antecedentes no auguraban nada bueno. No quería saber nada del pasado delincuente de su partido y así lo manifestaba cuando era interpelado por la corrupción por la que lo condenaban. Ha pretendido mantenerse a distancia de los gravísimos casos de corrupción que se habían cometido.

Últimamente se ha hecho público que la Comunidad de Madrid ha hecho negocios con el hermano de Isabel Díaz Ayuso que ha cobrado comisiones cuantiosas por ello y así lo ha reconocido públicamente la presidenta. Ese reconocimiento ha supuesto un salto cualitativo importante. Hasta ahora todos los implicados en estos delitos han tratado de negarlos y ocultarlos, pero ahora este se ha hecho público y no solo eso sino que se ha presumido de ello. El presidente del partido lo ha contado públicamente y su denuncia ha sido calificada por la presidenta de “ataque a la familia”, en el más puro concepto siciliano de la Cosa Nostra. El descaro con que lo dijo es la peor ofensa que he conocido a la honradez con que debe actuar la representante de una institución pública.

En este caso lo que asombra es la colaboración que han tenido en los medios de comunicación que la apoyan, es una vergüenza leer editoriales de reconocidos periódicos que justifican el claro delito de nepotismo, condenan el ataque que supone a la familia y descalifican al denunciante en una vergonzosa campaña. Hasta ese extremo de ignominia han llegado. Pero lo más increíble es que el hecho de denunciar este delito le ha costado la presidencia del partido a Pablo Casado. Ciertamente ha sido la excusa para desbancarle por los muchos errores acumulados y su escasa capacidad política, pero no deja de ser sorprendente que haya sido el hecho de hacer público un delito de nepotismo cometido por una destacada representante de su partido lo que ha dinamitado su presidencia. Aviso a navegantes, queda meridianamente claro que quien se atreva a denunciar algún caso de corrupción tiene los días contados en el partido. Si esto le ha costado el puesto al presidente, ¿Quién se va a atrever a denunciar ahora? La consecuencia que se saca de esto es pura lógica, el Partido Popular protege la corrupción. Eso ya lo sabíamos pero tenían la vergüenza de ocultarlo.

Sin embargo el problema más grave es que no ha habido respuesta alguna de rechazo por parte de militantes y votantes de la derecha. Todo lo contrario, se han manifestado en apoyo a la presidenta, elevándola nada menos que a la presidencia del Gobierno, sin que se conozcan sus méritos, salvo favorecer a su familia, lo que denota una realidad de este país que da un poco de miedo. Consideran normal que quién ocupa un cargo público se beneficie él, la familia y los amigos. Si no lo hace, es gilipollas (me lo han llegado a decir). ¿Qué se puede esperar de ese amplio sector de la sociedad que tiene un concepto tan depredador de los bienes públicos?

Por suerte existe una amplia mayoría de nuestros representantes que son honestos y respetan que el dinero de nuestros impuestos beneficien el interés general para el que van destinados. Podemos juzgarles porque hayan realizado su gestión bien o mal, pero no se ha llevado un euro.

Tenemos que recuperar la ética como el valor más importante de la política, y así poder tener confianza en los principios que siempre hemos defendido y exigido a los que tienen que representarnos en el ámbito de lo público. No es nada fácil pero es una actividad en la que no debemos dejar pasar nada y especialmente no dejarnos engañar con otros asuntos para que miremos a otro lado. Lo peor de esta crisis no es que echen a Casado, es la venalidad impune manifestada públicamente por Isabel Díaz Ayuso.

31 de enero de 2022

TAMBIÉN HAY BUENAS NOTICIAS

 

Últimamente no paramos de sufrir con las cosas que escuchamos y leemos. Lo de la pandemia es un clásico que de tanto repetir ya no nos asusta tanto, pero seguimos estando hartos de la mascarilla. Luego está Pablo Casado, permanentemente cabreado, ¿qué le pasa a ese muchacho? Alguien debería decirle que en la vida también pasan cosas buenas y que el resto del mundo no está equivocado. Después está la actitud de la Iglesia, usurpando propiedades, robando vaya, y haciendo la vista gorda sobre los terribles casos de violación y pederastia que han hecho sus curas, tan lejos del evangelio y tan cerca del diablo. El precio de la energía se ha convertido en otro clásico para amargarnos. Estoy seguro que si nos hicieran un test sobre hartazgo, daríamos positivo seguro.

¿Es que no hay noticias buenas que nos alegren un poco, que nos hagan tener confianza en nuestros semejantes? Pues existen, pero están sepultadas entre tanto mal. El año pasado se han creado cerca de 700.000 puestos de trabajo. En Córdoba se ha recuperado el empleo perdido en el 2008 con la crisis del ladrillo. Ha sido la segunda provincia de Andalucía en crear empleo. Ahora tenemos 308.700 cordobeses trabajando, la cifra más alta de la serie histórica. También se ha llegado a un acuerdo entre la patronal y los sindicatos para modificar la Reforma Laboral de Rajoy. Un hecho que solo ha ocurrido una vez antes. Se va a subir el SMI para adaptarlo al crecimiento de los precios. Los pensionistas cobran este mes un 2,5 % más en su paga, además de una paguilla extra para compensar lo perdido el año pasado. Se ha puesto en marcha el ingreso mínimo vital para las personas más necesitadas y que cobran cerca de 15.000 cordobeses.

Son buenas noticias, ¿no?

  Parece que este Gobierno socialcomunista, proetarra y separatista, se preocupa por la gente, principalmente la que más falta le hace que se ocupen de ellos.

                                                                       31-01-2022

                                         Columna de opinión en la Cadena Ser.