15 de mayo de 2018

¿HASTA CUANDO?


Lo que hemos visto en estos últimos días en la franja de Gaza es el retrato de la maldad humana, uno más en la masacrada zona palestina. Hemos visto desde que comenzó la nakba (el desastre) hace 70 años, imágenes de niños tirando piedras a los tanques y muriendo por ello, bombardeos crueles sobre la población civil, hemos visto como destruían sus viviendas como castigo. Me contaba un voluntario de una ONG que durante la intifada, los israelíes le partían los brazos a los niños para que no pudieran tirar piedras, hemos visto…el horror.
La imagen de estos días que nos mostraban a los francotiradores apostados en un terraplén  disparando con toda tranquilidad con balas de carga hueca, que destrozan el organismo, contra los palestinos que tiraban piedras, son de una crueldad insufrible. El resultado hasta ahora ha sido de 60 muerto y 2.400 heridos, cien de ellos en estado crítico. En las últimas semanas se han contabilizado 100 muertos y 10.000 heridos. En estos 70 años se puede hablar de un auténtico exterminio ¿Estarán orgullosos de su hazaña los asesinos que  perpetran estas matanzas? Me resisto a creer que disfruten con ello, aunque da la impresión. Es inconcebible que exista tanta maldad en una mente humana.  Entretanto el glamour impregnaba la ceremonia de inauguración de la embajada de EE.UU. en Jerusalén, era la forma de dinamitar cualquier esperanza de arreglo de la situación en Palestina. Pero no tenían caras de preocupación, total se trataba en el peor de los casos de matar a unos cientos o miles de personas más, como un ejercicio de tiro al blanco.  Como todos se callan, pueden hacer lo que quieran. Preparémonos para lo que va a venir, el maníaco  que gobierna en la Casa Blanca, junto con el integrista Netanyau, están organizando el desorden mundial y nos han demostrado  lo que están dispuestos a hacer. Esto ha sido una pequeña muestra de lo que se nos viene encima.
Mientras tanto, el pueblo palestino vive hacinado en el gueto de Gaza,  con los escasos servicios controlados por sus guardianes israelíes, que se los cortan cuando quieren y los dejan sin luz, agua, alimentos, medicinas y lo que haga falta, y si protestan los matan. A los que viven en Cisjordania les quitan los terrenos para poblarlos con israelíes, sin derechos que los protejan, si protestan les envían al ejército. Todo esto lleva pasando muchos años, mientras la comunidad internacional mira para otro lado. Se boicotean por EE. UU. las propuestas de condena en Naciones Unidas, y si logran pasar son descafeinadas, nadie les hace caso y para los dirigentes israelíes son papel higiénico. Israel ejerce una fuerte censura que impide por la fuerza que los periodistas puedan certificar las masacres. Nadie protesta, los medios de comunicación están dirigidos por intereses de los lobbing  judíos que controlan muchos de ellos. Al final las víctimas palestinas no son hombres, mujeres y niños, son números y si son muy escandalosos, se ha tenido que utilizar la fuerza de una manera proporcionada, se justifican, ¿A qué llamarán fuerza desproporcionada? Hace tiempo en una viñeta del impagable El Roto, un niño le decía al padre, “han matado a cientos de personas” y el padre le respondía “Si, pero no las conocemos”.
Ya no recuerdo las veces que me he indignado por acciones como esta, ¿a dónde acudir? Nuestro ministro de Exteriores balbucea palabras que apenas se entienden, mirando de reojo al corazón del imperio, para no molestar. A Rajoy le preocupan otras cosas más importantes, que el Real Madrid pueda ganar la liga de Campeones. Solo el Presidente francés Emmanuel Macron ha alzado la voz de protesta, no servirá para mucho, pero al menos demuestra que hay alguien que si le conmueven hechos como éste. Ante este panorama lo que más duele es la impotencia que nos invade, ¿A quién acudir para que detenga esta locura? Pobre pueblo palestino, lo echaron de su tierra, lo hacinaron en un lugar inhóspito, lo aislaron con un muro y además los exterminan.
¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia?


28 de abril de 2018

NO ES LA LEY, SON LOS JUECES


La aprobación de una ley por el órgano legislativo  supone la respuesta a una realidad social que requiere ser regulada. Siempre se tiene en consideración los diversos aspectos que puede presentar esa realidad para intentar incluirlos, pero nunca podrá ser una redacción exhaustiva que contemple todas las circunstancias. En primer lugar porque es imposible poder encorsetar la dinámica social, que introduce de manera permanente cambios  en sus comportamientos y en segundo lugar porque si se pudiera realizar una regulación tan exhaustiva que pudiera contemplar la absoluta totalidad de los supuestos que se pudieran dar, haría innecesario el poder judicial, la justicia sería aplicada mediante  un trámite administrativo y podría impartirse de forma automática por un ordenador. Ya le gustaría a más de uno que eso fuese así y que pudiera tener en sus manos el mando del ordenador. Aquí ya pasamos por algo parecido a eso pero más cutre.
 Un sistema democrático funciona desde el principio de respeto a la libertad, de ahí la división de poderes. Quien hace las leyes que regulen esa libertad no puede interpretarla en caso de conflicto, es una garantía para poder ver el problema con más objetividad. Esto, que en principio y como enunciado, es racionalmente aceptable, tropieza con que la aplicación de ese concepto queda en manos de personas, cada una con sus principios, su cultura, su ideología, sus problemas personales, familiares, etc. Y de ahí surge el  problema irresoluble de que existan algunos jueces que contaminen con sus principios, intereses e incompetencia  la necesaria objetividad que requiere el ejercicio de su profesión.
En el juicio contra la Manada, un grupo de salvajes con la mente saturada de películas porno, se ha puesto de manifiesto la peor cara de la Justicia. La inmediata y masiva respuesta de la sociedad contra la sentencia emitida por el tribunal ha demostrado que este tipo de jueces no están capacitados para administrar justicia. No es conveniente perderse en el laberinto de los recovecos jurídicos que tan aficionados son los juristas para justificar determinadas actuaciones. En casos como este en el que una chica adolescente es violada repetidamente y humillada  por un grupo de salvajes , que graban su fechoría para después poder exhibir su “hazaña”, que al final le quitan el móvil para que no pueda comunicar a nadie el atropello sufrido, que se sienta sola en un banco llorando aturdida, que denuncia a la policía lo que le han hecho, ¿no está suficientemente probado que esos malhechores han actuado contra su voluntad, que se ha sentido atemorizada, que ha sido objeto de una violencia sicológica extrema? El argumento utilizado para calificar el acto de abuso y no de violación está en la interpretación de la palabra violencia,  según el tribunal no existió. ¿Qué entiende el tribunal por violencia?  Un grupo de cinco hombres que acorralan a una chica en un rincón con el objeto de violarla ¿no es violentar su voluntad? ¿Es necesario que encima le peguen? ¿Tan difícil es de entender el terror que se apodera de alguien en esa situación? Naturalmente que todos lo entendemos, todos menos el tribunal y especialmente el magistrado Ricardo González, un experto en diferenciar los gemidos de dolor de los del placer. En su voto particular viene a concluir que la chica consintió (qué remedio le quedaba)  y lo pasó muy bien. Por eso los denunció después, seguramente por no haberle proporcionado suficiente placer. Es demencial.
El presidente del Tribunal Supremo ha salido pidiendo que se respete a los jueces que han intervenido en este caso y ha defendido la sentencia. Eso le entra en el sueldo. Pero añade que las descalificaciones realizadas por cargos públicos compromete gravemente la confianza de los ciudadanos en el sistema judicial. Lo que hace a los ciudadanos perder la confianza en la Justicia es este tipo de sentencias. Ahora lo que procedería por su parte es impedir que personas como  estos magistrados  vuelvan a poner en entredicho uno de los pilares del sistema democrático. También le entra en el sueldo.
El Código Penal se puede reformar, especialmente con contenidos que regulen con más pormenor estas circunstancias, pero en este caso que nos ocupa, la ley tiene suficiente contenido como para haberla aplicado  más ajustada al sentido común, que también debe formar parte de la interpretación jurídica.


26 de marzo de 2018

LA AGRESIÓN DE LAS COFRADÍAS.


Como era de prever el traslado de la carrera oficial de la  Semana Santa a la Mezquita-Catedral, ha supuesto para la ciudad un coste difícil de asumir.
La agresión que sufre el corazón de nuestro patrimonio histórico es muy grave. Los cordobeses que amamos nuestros monumentos y presumimos con orgullo de ellos, sentimos una punzada en el estómago cuando vemos, por ejemplo, los palcos que han colocado en el podio que rodea los muros de la Mezquita, una agresión sin precedentes que solo ha provocado una tibia reacción de la Comisión Provincial de Patrimonio ¿Cómo es posible que nuestras administraciones  sean tan rigurosas con todo lo que afecta a la imagen  de nuestros monumentos y no actúen con firmeza ante la agresión que ha sufrido el principal monumento de nuestro patrimonio?¿Cómo se puede interpretar que el proyecto de instalación de los palcos y las sillas, según se ha manifestado, no haya sido aprobado por el organismo encargado de este menester, y más en este espacio tan delicado de la ciudad? ¿Ha sido por descuido o permisividad?    Y me da miedo preguntar ¿Se van a autorizar estos desmanes en lo sucesivo? Porque si es la Iglesia la que manda, reclamo que haya  elecciones libres para poder elegir  al obispo y a la dirección de la Agrupación de Cofradías, dado que al parecer son los que  deciden por donde van y en qué condiciones, sin importarles para nada deteriorar los valores que tenemos en la ciudad. Al menos que no sea una dictadura y podamos decidirnos por los que menos destruyan y mejor defiendan nuestro patrimonio. Por si se les ha olvidado, conviene recordar que tanto la Mezquita-Catedral como el Casco Histórico, por dónde desfilan, están declarados Patrimonio de la Humanidad. Esto conlleva que se extreme el cuidado de su mantenimiento, y eso no compete exclusivamente a las administraciones públicas, que por supuesto no pueden hacer dejación de sus obligaciones, sino también a todos los ciudadanos que tenemos la suerte de ser y vivir en Córdoba.

Columna de opinión en la Cadena SER.




26 de febrero de 2018

ADIÓS PALOMA


La paloma de Cajasur ha desaparecido. Los banqueros vascos han decidido que ha llegado el momento de cambiar los símbolos del pasado y lo han sustituido por su imagen corporativa. Han sido discretos, han dejado pasar unos años para efectuar el cambio a fin de no provocar un impacto brusco. Es lo que tienen los banqueros, no quieren asustar, saben mejor que nadie que el dinero es difícil de obtener y fácil de perder. Pasado estos años ya se puede efectuar el cambio sin que nadie se dé cuenta.

¿Se acuerdan? Cuántas explicaciones nos ha pedido la gente de fuera que nos preguntaban con asombro, cómo era posible que una entidad bancaria fuera propiedad de la Iglesia y además que la presidiera un cura. La verdad era que no sabíamos dar repuesta, seguramente porque tamaña incongruencia no tiene explicación. ¿Cómo explicar que un banco cuyo objetivo es ganar dinero con los intereses de los préstamos que hacía a la gente necesitada, podía ser propiedad de una institución cuya misión, dicen que es ayudar a los pobres? ¿Cómo explicar que el símbolo era una paloma que representaba al Espíritu Santo? Pero lo peor de esto era que nos habíamos  acostumbrado y lo veíamos normal. Total, si nos habían hecho creer en la Santísima Trinidad por qué no creer en un misterio más.
Ahora, no me digan que no era un gran invento unir el poder terrenal con el poder espiritual.

Menos mal que ya no tenemos que dar explicaciones, el color púrpura eclesiástico y la paloma han desparecido, Ahora hay al frente un banquero como Dios manda. Ya se sabe, a Dios lo que es de Dios y a la banca, el dinero.

Columna de opinión en la Cadena SER.

18 de febrero de 2018

La Historia en las cunetas.


  Mis recuerdos se hunden en el secretismo con el que mi madre contaba, en voz muy baja, que en los años que duró la guerra y los que le siguieron, oía por las noches con verdadero terror las descargas de fusilería  con que se asesinaban a los vecinos en la tapia del cercano cementerio de la Salud. Aprendimos entonces que había cosas que no se podían contar, como si nunca hubieran ocurrido y las escondimos tanto en el fondo de nuestra memoria que ha costado muchas décadas desempolvarlas. 
El franquismo cometió cientos de miles de asesinatos que quedaron impunes. Lo hicieron con una crueldad inusitada y privaron además, a los familiares de las víctimas del consuelo de poder velar y enterrar sus cadáveres de una forma digna y decente. Conmueve ver en estos días los restos mortales  que están desenterrando en las cunetas  o cualquiera de las fosas comunes que se están excavando. Sólo desde unas mentes rebosantes de odio se puede concebir tanta crueldad.
Pero la maldad del franquismo no se limitó a asesinar, también nos ocultaron a los niños en la escuela la historia de lo que ocurrió. Aprendimos que Franco, Queipo de Llano, Mola, Cascajo, José Antonio, eran unos héroes que  se sacrificaron por librar a España de judíos, masones y comunistas, La Iglesia Católica colaboró activamente en la salvación de las almas, aunque el precio fuese arrancarlas del cuerpo a tiro limpio. Fue la salvadora de la civilización frente a las hordas de ateos y marxistas, aunque no nos explicaron muy bien qué hacían los obispos ocupando escaños en las Cortes.  La cultura se limitaba a leer los clásicos y a José María Pemán. Descubrí la existencia de Miguel Hernández de mayor y por mi cuenta. Los perdedores no existieron, Azaña fue el asesino del tiro en la barriga y Santiago Carrillo, el asesino de Paracuellos. Los maestros eran del Régimen, los anteriores de la República los fusilaron o represaliaron. El resultado fue que varias generaciones  crecimos en la más absoluta ignorancia de lo que realmente ocurrió, nos cambiaron la historia, con el añadido del miedo que nos habían transmitido nuestros mayores. Esa ignorancia continuó cuando llegó la democracia. El ruido de sables en los cuarteles y el miedo a una repetición de la tragedia, hizo que nos conformáramos con la recuperación de las libertades y la democracia, que no era poco, pero nada de mirar hacia atrás. Una ley de amnistía para los asesinos y aquí no ha pasado nada. La Historia continuó enterrada en una cuneta. 
En esas condiciones, ¿alguien sensato puede pensar que conocíamos, por ejemplo, quién era Antonio Cañero? 
Cuando remodelamos la plaza del barrio, la Asociación de Vecinos nos pidió que cambiáramos el nombre que tenía de Monseñor Fernández Conde.  No querían el nombre de un obispo para su plaza y nos pidieron que le pusiéramos el nombre del barrio. Por cierto, entre los vecinos había bastantes “comunistas”. Y el Pleno, por unanimidad lo aprobó. Hace muy pocos años que me enteré quién era Antonio Cañero y su comportamiento en la guerra civil.
El año pasado (2017) supe que el interventor que habíamos tenido en el Ayuntamiento durante los primeros años, Antonio Baena Tocón, fue miembro del Tribunal Militar que condenó a Miguel Hernández. Aunque en su momento lo hubiéramos sabido, poco se podía hacer, estaba amnistiado. Me adelanto a la posible acusación de que “los comunistas” consentimos tener de interventor  a un sujeto como ese.
Es un sarcasmo que los representantes políticos de esta derecha del PP, empeñados en parecer herederos del franquismo, utilicen nuestro desconocimiento, fruto de la represión sufrida en la dictadura, como argumento político. 
Ahora las circunstancias han cambiado, estamos conociendo la verdad de lo que pasó por investigaciones realizadas por historiadores que se han hecho públicas. Estamos conociendo la historia que nos ocultaron, estamos sacando a la historia de las cunetas en las que la enterraron. Ahora existe una Ley de la Memoria que obliga a recuperar los restos de las víctimas y a borrar de los espacios públicos los nombres de los represores. Su aplicación está llevando a reparar ese espacio negro de nuestra historia, muy tarde, es cierto, pero es la consecuencia del miedo que sembraron durante cuarenta años. Llevaba razón el dictador asesino, "lo dejo todo atado y bien atado".