17 de enero de 2019

UNA NUEVA ETAPA


Esta semana empieza  una etapa en la política andaluza totalmente desconocida hasta ahora. La formación de un gobierno de la derecha, apoyado por un partido neofranquista.
Qué ha podido pasar para que en la Andalucía roja por excelencia, hayan hecho su aparición los herederos de la Dictadura, apoyados por 400.000 andaluces, nada menos.
Ha pasado que los partidos de la izquierda no han hecho los deberes. A estas alturas ya deberíamos saber que en política es necesario tener un proyecto, hacer que sea conocido y, lo más importante, que ilusione, que despierte esperanzas, que ofrezca retos nuevos que alcanzar y sobre todo, convencer al electorado. Si esto no se hace, la gente buscará en otros caladeros quién se lo ofrezca aunque sea con mentiras, pero al menos ofrecen algo que parece nuevo, por más que sea la recuperación de los principios que sufrimos con la Dictadura.
 Cuando se buscan explicaciones para justificar los 36 años ininterrumpidos de gobierno socialista, se olvida la más importante, la capacidad de renovar el proyecto político con nuevas propuestas. Eso significa tener la iniciativa política y la hegemonía en el debate. El PSOE  en Andalucía lo venía haciendo, en cada convocatoria electoral proponía nuevos proyectos, el  más potente fue la Segunda Modernización de Andalucía que desembocó en un nuevo Estatuto de Autonomía. Eso significaba que había que estar movilizado permanentemente, debatiendo con la sociedad, escuchando sus propuestas y confrontándolas con las propias. Todo un trabajo. El abandono de esa estrategia, junto con la confianza en que aquí se ganaba con la gorra, han sido los principales responsables del fracaso. Eso es la democracia, la culpa no es de VOX ni de los andaluces que los han votado,  es de quién ha sido incapaz de ofrecer nada atractivo para que se le vote, como antes sí se había hecho.
 La derecha ha votado masívamente, sus abstencionistas se han movilizado esta vez porque la oferta era más variada que otras veces y cubría mejor los deseos de su electorado mientras que los votantes socialistas se han quedado en su casa porque no se les ha motivado.
La otra izquierda continúa en la búsqueda de sus identidades perdidas, que no ha sabido reflejar en la suma de Adelante Andalucía y  también ha provocado la  desmovilización de los suyos, porque tampoco han sabido motivarlos. La complejidad de sus estructuras organizativas requiere un trabajo más elaborado para movilizar a su electorado. Debería analizarse en profundidad por qué cuando se unen consiguen menos votos que cuando van separados. La razón no debe estar en la matemáticas, sino en la capacidad de formular una propuesta común en la que todos se sientan representados y en el respeto que merecen todas las opciones políticas que participan. Para conseguirlo, tal vez no sea el método asambleario el mejor procedimiento.
Lo ocurrido en Andalucía debe servir para aprender de los errores cometidos. Si no se toman medidas, asusta lo que está por venir en un futuro inmediato. Queda poco tiempo para la próxima cita electoral, pero debe ser suficiente para conseguir armar una estrategia que frene los intentos involucionistas de una derecha echada al monte y envalentonada, que ha encontrado en los valores retro un filón para desmontar los avances conseguidos en la democracia. 
Mientras tanto nosotros pagaremos el pato, y tendremos que volver a la calle cuando intenten hacer retroceder, cuando no desaparecer,  los logros alcanzados con tanta lucha y los avances sociales en materia de igualdad y bienestar. Intentarán que vuelva la figura del señorito con escopeta y perro. La reconquista. 

  

23 de diciembre de 2018

PERDER EL NORTE


Estos últimos días hemos presenciado los altercados que han tenido lugar  con motivo de la celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona. Hemos podido comprobar las imágenes en las que los radicales independentistas mostraban su furia,  su capacidad para destrozar el mobiliario urbano y provocar a los mossos.  Apretaron, como les ordenó el descerebrado de su President. Qué lejos queda este personaje de antecesores  suyos en el cargo, que demostraron una gran capacidad política, pero ha preferido ser el muñeco del ventrílocuo Puigdemont, que ya demostró también  sus escasas dotes para resolver la complejidad que entraña administrar el sentimiento independentista. Jamás la Presidencia de la Generalitat ha podido caer tan bajo.
Siempre he tenido a los catalanes por gente inteligente, emprendedora, cordial, culta y con una gran capacidad creadora. Nunca han renunciado a marcar sus diferencias con el resto del Estado, desde niños y durante generaciones han sido educados en resaltarlas,  pero ahora se utilizan para poner rumbo a un objetivo imposible de alcanzar. He discutido con independentistas que el camino de la unilateralidad no va a ningún sitio, pero he perdido el tiempo, no razonan, ningún radical lo hace porque habitan en el mundo de los sentimientos. Es asombroso escuchar los argumentos que esgrimen y su seguridad en que van a ser reconocidos por Europa, con un desconocimiento absoluto de la realidad.  De pronto ha desaparecido el “seny”, que durante épocas ha definido el comportamiento de la burguesía y de gran parte de la sociedad catalana,  que tantos éxitos ha conseguido en el transcurso de la historia. Por el contrario ahora es una sociedad dividida y crispada que salta a la menor ocasión, con una violencia inusitada, que la incapacita para construir algo positivo, una cualidad que la caracterizaba.   
No es mi intención analizar aquí la indudable complejidad por la que atraviesa Cataluña. Me limito simplemente a destacar mi asombro e incredulidad por los acontecimientos que se están produciendo.
Al mismo tiempo tenía lugar otra manifestación de protesta, también en Barcelona y también violenta, protagonizada por un numeroso grupo de personas que protestaban contra el Ayuntamiento porque unos agentes de la guardia urbana  habían matado  una perra. Se han podido ver en imágenes cómo tiraban objetos contra la fachada del Ayuntamiento con una agresividad que se reflejaba en sus rostros desencajados por la furia y gritando ¡asesino! al agente que disparó.
Coincidiendo con las manifestaciones de ira por el “asesinato” de una perra, se  producía en el mar de Alborán  el naufragio de una patera en el que perecían 13 personas y desaparecían otras 12,  que venían a sumarse a las 146 personas muertas en el mes pasado y a las 6.174 víctimas que se calculan desde 1988. Los medios de comunicación han dedicado mucho más tiempo al incidente de la perra que a la tragedia de la migración y nos hemos enterado hasta de su nombre, “Sota” . ¿Sabemos el nombre de alguno de los fallecidos por buscar una vida en la que no sea perseguido y no pase hambre?
Que se sepa nadie se ha manifestado por la muerte de esas 25 personas, ni con ira ni sin ella. Al parecer para esta sociedad provoca más indignación la muerte de un perro que la de esos seres humanos. ¿Cómo es posible que se produzcan estos hechos tan irracionales en el seno de una sociedad que se denomina culta y solidaria? ¿Dónde están los líderes políticos y sociales que pregonen la sensatez? Necesitamos con urgencia dirigentes políticos que reconduzcan esta atmósfera de crispación que respiramos y que está fomentada por unos insensatos pirómanos que incendian con mentiras y falsedades, como los líderes independentistas, como Casado y Rivera, al frente de sus aguerridas tropas, que predican con furia contra el entendimiento y el diálogo como forma democrática de resolver los problemas y contra la acogida de inmigrantes, con discursos xenófobos, más propios de regímenes dictatoriales. Es hora ya de que la izquierda se ponga el mono de trabajo,  deje ya de mirar las encuestas como la madrastra de Blancanieves miraba el espejo mágico y empiece a imponer su discurso en medio de tanto griterío y tanta mentira. Difícil, pero no imposible.
  


4 de diciembre de 2018

LA RECONQUISTA EMPIEZA EN ANDALUCÍA


Así definió el líder de VOX el resultado electoral del pasado domingo, Andalucía convertida en la Covadonga del siglo XXI y él en D. Pelayo. Enfrente no estaban los sarracenos,  sino los socialistas corruptos y los comunistas chavistas, mala gente a la que hay que expulsar o eliminar del suelo patrio para conseguir la unidad de España y el triunfo del cristianismo.
Es un lenguaje que ya teníamos olvidado y que habíamos conseguido superar con la construcción de una sociedad libre y abierta. Veíamos que este fenómeno del renacer de la extrema derecha ocurría en otros lugares, pero aquí no porque estaban dentro del PP. Y así era hasta que se han separado y  han cobrado vida propia hasta hacerse presente e irrumpir fuertemente aprovechando nuestro sistema democrático.
Un fenómeno que tiene su causa principal en las crisis que provoca el capitalismo. La Gran Depresión trajo como consecuencia el nacimiento en Europa de los movimientos fascistas y nazi. Hitler alcanzó el poder elegido en las urnas. Ahora la Gran Recesión ha traído el resurgir de esos movimientos en Europa, a los que Trump y Bolsonaro no son ajenos. Es decir, son consecuencia del descontento general, de los profundos desequilibrios sociales que provoca y de la carencia de soluciones por parte de las democracias. Ese ambiente es un terreno propicio para que arraiguen los discursos más sencillos y demagógicos que no necesitan explicación y que tienen una gran acogida entre los descontentos por la ineficacia de los partidos políticos.  Ahora vemos en Francia brotar protestas muy duras, sin nadie que las lidere, es la expresión del nivel máximo de hartazgo y de que siempre paguen el pato los mismos. Una consecuencia del capitalismo salvaje que campa sin control produciendo desequilibrios sociales insoportables.
En este ambiente, se celebraron las elecciones andaluzas, las primeras de una larga etapa de convocatorias que tendrán lugar el año que viene. Estaremos en campaña electoral más de un año, con lo que eso significa.  El resultado electoral del domingo ha desconcertado por imprevisible y por la rotundidad con que ha hecho su aparición el neofranquismo,  ningún sondeo de opinión nos lo anunció. Además  irrumpe con capacidad para decidir nada menos que el Gobierno de la Junta de Andalucía. El PP que ha obtenido los peores resultados de su historia, se ha apresurado a contar con ellos para conseguir la Presidencia,  Pablo Casado se ha pasado toda la campaña lanzando mensajes muy parecidos a los de VOX, con los mismos  contenidos, Cataluña, la inmigración y la recentralización del Estado. De siempre esta derecha española ha tirado al monte, incapaz de deshacer de su herencia franquista y por tanto no le cuesta nada pactar con una fuerza que  aunque sea antisistema  es hermana de sangre.   
                                                                                               
Ciudadanos tiene en sus manos una difícil decisión política. Aunque se han postulado para presidir la Junta, son conscientes de que no lo pueden conseguir, por más que utilicen la serie de Borgen para sostener su pretensión. Son la tercera fuerza política, pese a ser los que más han subido en votos, en el transcurso de las negociaciones tendrán que venderse para que gobierne el PP.  En esta situación aparecerán en una foto indeseable  votando junto a VOX. Desde su aparición  en el panorama nacional han estado cambiando de posición constantemente y han ido desde firmar un programa de gobierno con el PSOE, hasta mantener posturas más de derechas que los populares.  Cambiar de opinión se puede admitir, pero tiene una línea roja, coincidir con una fuerza política franquista. Sería una postura muy difícil de explicar en una fuerza política liberal. Quién se alíe con VOX se mancha y aún quedan por delante las elecciones autonómicas, municipales, europeas y generales.

El PSOE debe asumir el error cometido que le ha costado muy caro. Las elecciones no estaban ganadas, estaban ganados los sondeos y la experiencia nos dice que es una situación propicia para que el electorado se desmovilice.  Ha faltado ilusionar a los andaluces con un  nuevo proyecto, como se ha hecho en el pasado. Ha habido otro inconveniente, el debate sobre Cataluña ha impregnado todo, impidiendo en gran medida que se debatiera sobre Andalucía. A esto hay que añadir que el discurso negativo de los 36 años en el Gobierno ha calado entre los votantes, pero tampoco han querido que el relevo sea el PP, al que también han castigado duramente.

Podemos e IU tienen que sacar conclusiones. En teoría la unión de la izquierda debe ser el objetivo a perseguir, pero los dos experimentos que ha habido han sido un fracaso, no solo no han sumado sino que han restado apoyos. El electorado de la izquierda está muy fragmentado y se ha demostrado que unir los pedazos en un puzle no es la solución.
Lo más importante  y urgente que tiene que tener  la izquierda es cómo se frena a la extrema derecha y a sus aliados camuflados de demócratas,  cara a las próximas elecciones. Una idea, pisar más la calle, estar más en contacto con los problemas de la gente y explicar con mucha pedagogía las propuestas que se hacen.

16 de octubre de 2018

PATRIOTAS


La derecha española es temible cuando detenta el poder, pero aún más cuando está en la oposición, piensa que el no gobernar es una anomalía que hay que subsanar cuanto antes por cualquier procedimiento. Todo vale, especialmente mentir y despertar en la gente sus instintos más primarios. Lo hacen porque piensan que España es solamente el Partido Popular que es el único Partido que la defiende,  los demás somos antiespañoles que queremos romper España. Por eso si no gobiernan, su España se disuelve entre los separatistas, terroristas y gente de mal vivir. De ahí la necesidad ineludible que tienen de gobernar si se quiere que España perdure…y el Rey… y la Iglesia.
Esa es la idea que  nos ha puesto de manifiesto Pablo Casado y sus compañeros más aguerridos. Partiendo de ese principio, heredado del franquismo, solamente está España dónde estén ellos y están obligados necesariamente a defenderla en exclusiva de los que se llaman falsamente españoles, porque lo que de verdad persiguen es destruirla. Este es un concepto de la época franquista, son los “salvapatrias”. Es lo mismo que nos decían a los demócratas durante la dictadura. Exactamente lo mismo, con la diferencia de que entonces te podían meter en la cárcel. Algo hemos avanzado, aunque ahora da la impresión de que si pudieran…
El nuevo-viejo líder de esa derecha está volviendo sin disimulo, a los principios de los defensores más ultras  de ese concepto excluyente. Da miedo oír lo que dice. Son los mismos mensajes que lanza la extrema derecha de VOX, con quien ha confesado coincidir. Lo que más preocupa es que no lo dice solamente para ganar votos en ese nauseabundo caladero,  lo hace porque se cree de verdad  su discurso.
Se apropiaron de la bandera, es su bandera, de ellos solamente, de tal modo que ver una bandera rojigualda en un balcón, en la pechera de alguien, en la correa del reloj, en un llavero, en un abanico o en un cinturón, se identifica a uno de sus votantes. Ellos son los únicos que reparten banderas en la calle. Esa identidad también es heredada del franquismo como afirmación de quién ganó la guerra contra la bandera tricolor, que no se nos olvide.
Por eso el hecho de haber perdido el Gobierno mediante una moción de censura, por primera vez en España, les trae a mal traer y les reafirma aún más en sus heredados principios.
Para ellos no existen las razones de Estado que deben consensuarse y defenderse por todos porque son de interés general. Y no existen porque el Estado son ellos solamente. Si el asunto a tratar, por ejemplo los presupuestos que tienen que ser aprobados por la UE, no se limitan sólo a  oponerse democráticamente en el Parlamento, su líder  se planta en Bruselas hablando mal de España para intentar que no se aprueben, porque no los presenta la España de ellos que es la verdadera, si no que lo hace la chusma bolivariana que va a hundir, no solo la economía española sino también la europea. Y se da la paradoja de que estos patriotas atacan a su país, mejor dicho el nuestro, fuera de nuestras fronteras con argumentos como que los verdaderos presupuestos de España son los que presenten ellos. Y si no pueden hacerlo, prefieren que no haya y que se castigue a millones de españoles. Unos auténticos patriotas que cantan con entusiasmo y emoción “El novio de la muerte”, No han dicho si estarían dispuestos a dar su vida por España.
A los que ya somos mayores y sufrimos el lavado de cerebro que nos hizo la dictadura, nos enseñaron la grandeza de nuestro pasado y que en el imperio español de Felipe II no se ponía el Sol. Esta afirmación era difícil de superar, pero ahora el nuevo-viejo líder lo ha conseguido. Nos ha contado que fuimos los protagonistas del mayor fenómeno de la humanidad, desde la romanización. Descubrimos el Nuevo Mundo, cosa que nadie puede decir. Somos únicos y tenemos que estar orgullosos de serlo. Incluso los parados o los que tienen la suerte de trabajar muchas horas al día por un salario de miseria, gracias a la reforma laboral que nos impusieron ellos, los de la España eterna.
Ya sabemos que están dispuestos a todo por salvar a España, ya lo hicieron en el pasado sus antecesores y aunque costó centenares de miles de muertos, la salvaron de las hordas marxistas, de la masonería y de los ateos. Ahora están dispuestos a salvarla de las miserias bolivarianas que, con presupuestos como el que han presentado en Bruselas, nos conducen al hambre y a la pobreza. Tenemos que estarles agradecidos, son unos patriotas de pura cepa.

  


15 de mayo de 2018

¿HASTA CUANDO?


Lo que hemos visto en estos últimos días en la franja de Gaza es el retrato de la maldad humana, uno más en la masacrada zona palestina. Hemos visto desde que comenzó la nakba (el desastre) hace 70 años, imágenes de niños tirando piedras a los tanques y muriendo por ello, bombardeos crueles sobre la población civil, hemos visto como destruían sus viviendas como castigo. Me contaba un voluntario de una ONG que durante la intifada, los israelíes le partían los brazos a los niños para que no pudieran tirar piedras, hemos visto…el horror.
La imagen de estos días que nos mostraban a los francotiradores apostados en un terraplén  disparando con toda tranquilidad con balas de carga hueca, que destrozan el organismo, contra los palestinos que tiraban piedras, son de una crueldad insufrible. El resultado hasta ahora ha sido de 60 muerto y 2.400 heridos, cien de ellos en estado crítico. En las últimas semanas se han contabilizado 100 muertos y 10.000 heridos. En estos 70 años se puede hablar de un auténtico exterminio ¿Estarán orgullosos de su hazaña los asesinos que  perpetran estas matanzas? Me resisto a creer que disfruten con ello, aunque da la impresión. Es inconcebible que exista tanta maldad en una mente humana.  Entretanto el glamour impregnaba la ceremonia de inauguración de la embajada de EE.UU. en Jerusalén, era la forma de dinamitar cualquier esperanza de arreglo de la situación en Palestina. Pero no tenían caras de preocupación, total se trataba en el peor de los casos de matar a unos cientos o miles de personas más, como un ejercicio de tiro al blanco.  Como todos se callan, pueden hacer lo que quieran. Preparémonos para lo que va a venir, el maníaco  que gobierna en la Casa Blanca, junto con el integrista Netanyau, están organizando el desorden mundial y nos han demostrado  lo que están dispuestos a hacer. Esto ha sido una pequeña muestra de lo que se nos viene encima.
Mientras tanto, el pueblo palestino vive hacinado en el gueto de Gaza,  con los escasos servicios controlados por sus guardianes israelíes, que se los cortan cuando quieren y los dejan sin luz, agua, alimentos, medicinas y lo que haga falta, y si protestan los matan. A los que viven en Cisjordania les quitan los terrenos para poblarlos con israelíes, sin derechos que los protejan, si protestan les envían al ejército. Todo esto lleva pasando muchos años, mientras la comunidad internacional mira para otro lado. Se boicotean por EE. UU. las propuestas de condena en Naciones Unidas, y si logran pasar son descafeinadas, nadie les hace caso y para los dirigentes israelíes son papel higiénico. Israel ejerce una fuerte censura que impide por la fuerza que los periodistas puedan certificar las masacres. Nadie protesta, los medios de comunicación están dirigidos por intereses de los lobbing  judíos que controlan muchos de ellos. Al final las víctimas palestinas no son hombres, mujeres y niños, son números y si son muy escandalosos, se ha tenido que utilizar la fuerza de una manera proporcionada, se justifican, ¿A qué llamarán fuerza desproporcionada? Hace tiempo en una viñeta del impagable El Roto, un niño le decía al padre, “han matado a cientos de personas” y el padre le respondía “Si, pero no las conocemos”.
Ya no recuerdo las veces que me he indignado por acciones como esta, ¿a dónde acudir? Nuestro ministro de Exteriores balbucea palabras que apenas se entienden, mirando de reojo al corazón del imperio, para no molestar. A Rajoy le preocupan otras cosas más importantes, que el Real Madrid pueda ganar la liga de Campeones. Solo el Presidente francés Emmanuel Macron ha alzado la voz de protesta, no servirá para mucho, pero al menos demuestra que hay alguien que si le conmueven hechos como éste. Ante este panorama lo que más duele es la impotencia que nos invade, ¿A quién acudir para que detenga esta locura? Pobre pueblo palestino, lo echaron de su tierra, lo hacinaron en un lugar inhóspito, lo aislaron con un muro y además los exterminan.
¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia?