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Radicalismos

A pocos días de haberse formalizado la constitución de los Ayuntamientos, los nuevos equipos de gobierno municipales salidos de las urnas del 24 M, han puesto en marcha medidas que han dado un vuelco total a lo que nos tenían acostumbrados los anteriores alcaldes del PP. Han tenido la virtud de ser consecuentes con lo que proponían en sus programas electorales, han tenido la honradez de ser fieles a la gente que les votó, por más que suene extraño que esto se haya producido cuando debería ser así siempre. Lo más relevante de esta actitud es que han dado un cambio espectacular a la imagen que se tenía hasta ahora de los cargos públicos. Veamos los cambios más significativos. -         Han frenado los desahucios. Hasta ahora los Ayuntamientos se habían limitado a lamentar la situación que provocaban la crueldad de los bancos, amparados en una ley injusta. Se ha demostrado que cuando la voluntad política, apoyada por el sentir ciudadano, da un paso ...

RECUPERAMOS LA ESENCIA DE LA DEMOCRACIA

El resultado electoral del domingo pasado ha hecho saltar por los aires el panorama político que se ha ido consolidando en el transcurso de nuestra democracia. Desde su implantación solamente asistimos a un sobresalto cuando se hundió la UCD, un pilar básico de la transición, que polarizó las posiciones políticas entre la derecha representada por  AP y la izquierda hegemonizada por el PSOE. Sin duda los integrantes del extinto partido centrista influyeron en el cambio que quiso experimentar la derecha con la creación del PP, que se definió en su creación como un partido de centro-derecha. Aunque hubo excepciones como los socialdemócratas de Fernández Ordoñez que se enrolaron en el PSOE. Y eso ha seguido siendo así hasta el pasado domingo. Las medidas políticas, económicas y sociales aplicadas por el PP contra la mayoría de la ciudadanía, junto con la corrupción, han sido el detonante. La nueva realidad política ya se manifestó en las elecciones andaluzas del pasado 22 de m...

LA TRAGEDIA DE LA INMIGRACIÓN

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Ayer huyendo del terror, de la persecución y del hambre, más de 900 personas, de ellas 200 mujeres y 50 niños, perdieron la vida   en aguas del Mediterráneo, cuando se hundió el barco en el que navegaban desde la costa de Libia   a la Europa de la esperanza y la fortuna. En lo que va de año más de 1.600 personas han encontrado la muerte ahogadas en la búsqueda de un futuro para sus vidas y las de sus hijos. Ya van un total de 3.600 en los últimos tres años, no se cuentan los que se ahogaron sin que nos enteráramos, se rescatan cuerpos del mar sin saber nada de su embarcación. Eso, sólo en las aguas próximas a Italia. No sabemos cuántos pierden la vida intentando llegar a las costas de nuestro país, o intentando cruzar las fronteras de otros Estados por medios insospechados, pero en todos se juegan la vida. No podemos ni debemos mirar esto con indiferencia ni despacharlo   con un comentario de aparente horror. Porque no son simples cifras, son personas desesperadas...

Las viejas formas

Es estos tiempos de cambio en el que nos encontramos, sorprende extraordinariamente que los que asumen responsabilidades políticas no se enteren de lo que la sociedad demanda. Pero  sería peor aún  que no se quieran enterar. Sin duda Andalucía se ha convertido en un campo de pruebas para los acontecimientos electorales que nos esperan este año. El ser la primera ha despertado expectación, pero ese mismo hecho también produce una importante distorsión en las estrategias de los partidos, en los viejos y también tristemente en los emergentes.  El comportamiento posterior de las fuerzas políticas, especialmente en estas tareas primeras de ordenar el Parlamento y elegir Gobierno, está condicionado por lo que aún queda por delante y todos tienen el temor de que la decisión que adopten les perjudique en las futuras confrontaciones electorales. ¿Dónde quedan los intereses de los andaluces? La formación del nuevo Parlamento y la elección de la Mesa, nos brindó la primera opor...

A Susana le sale bien la maniobra

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Una de las características de un buen político es tener capacidad para arriesgarse, siempre que se tenga un poco de sentido común, porque si es un descerebrado puede ser una catástrofe. Conocemos algunos ejemplos. Sin duda Susana Díaz ha demostrado que posee un sentido del riesgo pensado y medido. Disolver el Parlamento y convocar elecciones de manera imprevista se catalogó como una maniobra de alto riesgo para ella y el PSOE. En un escrito anterior la califiqué de una maniobra inteligente. Como demuestra el resultado, le ha salido mejor de lo esperado. Las encuestas anunciaban  una importante pérdida de voto socialista un desplome del PP e IU y una irrupción importante de PODEMOS y CIUDADANOS. Agotar el año de legislatura que quedaba suponía un mayor desgaste del PSOE en el gobierno y darle más tiempo a las fuerzas emergentes para organizarse. Estaba claro que el adelanto era la mejor de las bazas que se podía jugar. El resultado electoral del pasado domingo ha confirmado l...

EL FINAL DEL PRINCIPIO

El domingo próximo los andaluces abrimos la larga temporada de elecciones que tenemos por delante este año. Es el final del principio. Esta vez hay expectación por la novedad que supone el irresistible ascenso de Podemos y Ciudadanos con la consecuente   puesta en cuestión del tradicional mapa político que existe desde la transición. En la campaña electoral esperábamos que las nuevas fuerzas políticas aportaran novedad y que se aportara imaginación, como requiere el nuevo tiempo que vivimos. Esperábamos, yo al menos, que esta campaña se distinguiera por un debate de propuestas, una confrontación de ideas, pero de eso se ha oído muy poco, tal vez porque   no vende en los medios que creen que la política-espectáculo es lo que le gusta a los votantes convertidos en espectadores, por tanto hemos tenido descalificaciones, críticas ácidas y algún que otro rebuzno. Nada nuevo. Yo creo necesario eso   tan poco visto como los debates de ideas, de compromisos serios y cont...

La hora de los ciudadanos

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Ya está aquí el comienzo de las movidas electorales. Son muchas las que nos esperan este año, nada menos que cuatro, las autonómicas, las municipales, las generales y las autonómicas catalanas, cuyo resultado nos va a afectar  aunque no podamos participar. Lo que se intuye es que este año el panorama político de este país puede cambiar sustancialmente. Es lo que la gente quiere porque ya está harta de que sus problemas, sus proyectos de vida, su felicidad no encuentren solución por más que se esfuercen. Porque ya está harta de que no encontrar trabajo o de encontrarlo en condiciones próximas a la esclavitud. Porque ya está harta de llegar con angustia a fin de mes y de renunciar a cosas que son necesarias para vivir dignamente. Porque ya está harta de perder y de ver como ganan los de siempre y porque ya está harta de esta vida humillante a la que la han sometido. Ahora tiene en su mano un arma para luchar contra todo eso: su papeleta de voto. Y es justo que piense, ¡ahora...