7 de diciembre de 2022

EL VALOR DE LA CONSTITUCIÓN

 

El día 6 se han cumplido 44 años desde que se aprobó nuestra Constitución. Cada día que pasa es más importante que recordemos ese momento y lo que supuso para nosotros y para el país. Conviene que las nuevas generaciones entiendan lo que significó este hecho en nuestras vidas y que el origen de las libertades de las que gozan se debió a un acuerdo político que se da pocas veces en la Historia.

Últimamente se ha escrito y comentado mucho sobre la transición política, se ha criticado el consenso que se alcanzó para hacerla posible y se ha resucitado en los extremos del arco político la crítica a los que protagonizaron aquellos difíciles momentos. Unos por la traición que supuso el suicido del régimen franquista, otros porque defienden que los partidos políticos de izquierda tuvieron una postura débil y que había que haber hecho una ruptura con el régimen anterior. Luego estamos los que defendemos que se hizo bien, dadas las circunstancias en las que se desarrollaron los acontecimientos y que crear un sistema democrático desde una dictadura sangrienta de 40 años de duración y hacerlo de una forma no traumática fue una acción sin precedentes. Recuerdo que se tomó como ejemplo en países americanos para realizar el paso sin traumas de dictaduras a democracias.

En el seno del PCE se produjo un debate sobre este asunto entre los partidarios de romper con todo lo anterior y los que defendíamos cambiar de forma pacífica integrando los miembros del régimen que quisieran aceptar las nuevas reglas de juego. Mucha gente de izquierdas tragó saliva y votó la Constitución con la nariz tapada. El paso del tiempo ha demostrado que la posición que se adoptó fue la acertada, aunque quedaron pendientes asuntos que aún colean y que, después de 44 años de democracia es necesario resolver. Sacar el cadáver del dictador del valle de Cuelgamuros y cambiar el significado del edificio es todo un símbolo para comenzar una etapa que entierre definitivamente aquella época sin que se provoquen reacciones violentas. Las leyes de memoria que se han promulgado por el Gobierno y las CC.AA, es otro paso en el camino de acabar definitivamente con ese pasado de ignominia y dar reparación a las familias que aún mantienen a sus victimas sin enterrar dignamente. Como era de esperar los herederos de los valores franquistas, VOX y parte del PP, se han opuesto frontalmente.

No se puede perder de vista que el resurgir de la extrema derecha y de sus valores no es un hecho exclusivo de España, se ha producido en muchos países de Europa dónde anidó el huevo de la serpiente y ahora mismo están gobernando en varios países de la UE como Italia, Hungría, Polonia y hasta en Suecia.

En 44 años nuestra sociedad ha cambiado mucho y que la madre de todas nuestras leyes necesita ponerse al día es una realidad, pero que no existen las condiciones para hacerlo también lo es.

Las circunstancias políticas actuales de confrontación son fruto de una posición del PP al no admitir que la izquierda pueda ponerse de acuerdo. Ha tachado al Gobierno actual de ilegítimo y no admite que, como en todas las democracias, los partidos políticos puedan acordar un programa y gobernar. Para desacreditar esta realidad democrática y constitucional utiliza sus muchos medios de comunicación afines y el control del Poder Judicial. (¿No es un escándalo que los propios jueces afines al PP impidan el cumplimiento de la Constitución?) Estas actitudes de negar en democracia la legitimidad de un gobierno, como también hace Trump y negarse a cumplir el mandato constitucional de renovar el poder judicial porque lo deja de controlar, no son actos democráticos. ¿Cómo se puede pedir a un partido que hace esto que se siente con todos los demás para consensuar una actualización de la Carta Magna, cuando sus actitudes son más propias de un partido antisistema?

En el fondo esto le importa un bledo, lo que pretende es obtener el Gobierno como sea, una postura que sintoniza más con un sistema dictatorial que con uno democrático.

En estas circunstancias hay que defender, de verdad, nuestra Constitución que nos garantiza un sistema de libertades que ha hecho que España avance en todos los sentidos, y denunciar con firmeza a aquellos que la incumplen porque demuestran lo poco que les importa. Habrá que esperar para reformarla hasta que se tapen las trincheras que han cavado los que consideran que españoles son solo ellos. Un concepto franquista.


28 de noviembre de 2022

COMPRAR

 

La semana pasada se celebró el llamado viernes negro, el disparo que nos anuncia el comienzo de la época del año en el que tenemos que consumir. Estas fechas se definen con una palabra, comprar. Compramos cosas que no necesitamos porque nos han bombardeado con la obligación de comprar y el reclamo de las rebajas. Aunque este año no está el horno para bollos, tendremos que hacer las cuentas con lápiz muy fino, todo está mucho más caro y el recibo de la luz siempre está ahí aguardando con su guadaña para segar nuestros escasos euros..

Ese mismo día unos voluntarios de Greenpeace nos advertían en la zona comercial que consumir de la manera que lo hacemos nos lleva a que terminemos con el planeta. Nos advertían de que el consumo desorbitado e innecesario de estos días conduce a la sobreexplotación del mundo. Que esto solo beneficia a los que impulsan el consumo como medio de ganar dinero. Que las marcas y las empresas que están detrás obtienen ganancias exageradas a costa de agotar los recursos de los que disponemos.


Eso que dicen es verdad, ¿pero quién se para ahora a pensar en la salud del planeta cuando tengo en la mano este jersey tan chulo que está rebajado? Total porque yo compre no se va a hundir el mundo. También es verdad, pero ya estamos en este planeta 8.000 millones de personas la mayoría de ellas piensan y actúan como nosotros, hacen compras innecesarias por el solo hecho de poseer. Eso es consustancial a la especie humana, de lo que se aprovechan los mas listos.

El cambio climático solo es un aviso de que estamos destruyendo el único lugar que tenemos para vivir, después vendrá como consecuencia el agotamiento de los recursos ¿Qué pasará con nuestro hijos y nietos? ¿Compramos el jersey?

 Columna de opinión en la cadena SER.


11 de octubre de 2022

LA CLASE MEDIA TRABAJADORA Y LOS IMPUESTOS

 

El término de “clase media trabajadora” utilizada últimamente por el Presidente Pedro Sánchez, viene a precisar una realidad que rompe con el concepto que definía las clases sociales. Tradicionalmente los considerados obreros, ahora trabajadores, ocupaban el nivel más bajo de la escala social. El crecimiento del nivel de vida les posibilitó alcanzar bienes que estaban considerados como de la clase media: vivienda, electrodomésticos, coches, vacaciones... Naturalmente la tradicional clase media también mejoró los que tenía, obligando esto a que se estableciera una nueva clasificación, clase media alta, la de siempre, y clase media baja, denominación dedicada a los recién ascendidos de la clase trabajadora. El crecimiento del nivel económico de estos contribuyentes ha hecho que su aportación al erario público aumente y sea un pilar imprescindible en la economía del país.

El ascensor ha funcionado mientras ha habido un crecimiento económico continuado que engordaba cada vez más la clase media. Pero últimamente las crisis se han sucedido con inusitada rapidez. La Gran Recesión de 2008 puso en un serio aprieto al mercado. Cuando se estaba saliendo de ella , vino la pandemia del Covid que paralizó la economía y por último, sin dar tiempo a la recuperación, llegó la guerra de Ucrania con el efecto terrible del brutal incremento del precio de la energía produciendo una galopante inflación.

Esto ha hecho que los ascensos sociales, no solo se hayan parado, sino que se ha iniciado un deterioro serio de las condiciones de vida de los ascendidos. A esto se añade que a las nuevas generaciones se les presenta un futuro sin esperanzas de crecer y en muchos casos de poder sobrevivir por si mismos, sin ayuda del Estado.

Por el contrario, la clase alta, los ricos, son los grandes ganadores de esta situación. En un informe de Oxfam Intermon con motivo de la última reunión de Davos nos dice que las 10 personas más ricas del mundo, todos hombres, han duplicado su riqueza en los dos últimos años, mientras el 99 % de la población se han visto afectados negativamente. En España, según los datos publicados por la Agencia Tributaria, el número de los que declaran una fortuna superior a los seis millones de euros ha aumentado un 3,74% con un total de 295 nuevos millonarios.

Mientras tanto el empobrecimiento de la clase media trabajadora ha aumentado de forma tan alarmante que hasta los defensores del sistema se han dado cuenta de la gravedad de esta situación. Saben que, cargarse a la clase media es frenar  el motor de la economía; que el enriquecimiento sin límite de unos pocos lleva al colapso; que para que se pueda mantener y aumentar el consumo, base del crecimiento económico, los consumidores han de tener dinero para poder comprar bienes.

Es la Unión Europea, de la que nadie puede dudar de su política liberal, la que ha recomendado que los Estados consigan sus recursos subiéndole los impuestos a los ricos y que se aumenten los tributos a las grandes Corporaciones de la energía y además que se tope su precio, como han hecho los Gobiernos de España y Portugal. Esto lo han recomendado los partidos de derecha, mayoritarios en el gobierno de la UE, que tan reacios son al intervencionismo del poder político en la economía. ¡Cómo habrán visto la situación! La crisis del 2008 está aún fresca y el susto que se pasó con sus nefastas consecuencias.

También la UE ha creado los fondos Next Generation para apuntalar los recursos de los países miembros y así evitar el desmoronamiento de sus economías. En momentos como éste es cuando los defensores del mercado miran al poder político para que los saque del apuro. Pero los recursos que pueden aportar los gobiernos son lo que recauden de los impuestos que salen del bolsillo de todos los contribuyentes. De todos. Es de justicia que pague más quién más tiene, así consta en el artículo 31 de la Constitución “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad…”

Nuestro Gobierno ha rebajado el impuesto de sociedades a las Pymes y autónomos, en cambio lo ha aumentado a las grandes empresas. Ha rebajado el IRPF a los salarios más bajos y lo ha aumentado a los más altos. Está en marcha un impuesto a las grandes fortunas además de otras medidas que benefician a toda la población. Estos incrementos a los ricos son de justicia y de sentido común si el sistema quiere sobrevivir. Está claro que ahora más que nunca es cuando se necesita que el Estado reparta las cargas con justicia y que disponga de recursos para poder apuntalar a la clase media trabajadora. Esto no se resuelve con gestos de caridad sino de justicia social, porque ya no se trata de que podamos llegar a fin de mes sin pasar hambre, se trata de salvar el sistema.

Pero nuestra derecha en su afán de oponerse a cualquier medida que adopte el Gobierno, sea la que sea, se empeña en defender todo lo contrario, aunque en este caso ponga en peligro el sistema de mercado ( antes capitalista), del que es su máximo defensor. En las comunidades que gobierna les rebaja los impuestos a los ricos, a cuyos hijos además los premia con generosas becas.

El ejemplo del Reino Unido lo deja bien claro, el intento del gobierno de los tory de hacer lo que defiende el PP, rebajar los impuestos a los ricos, ha recibido la dura respuesta del mercado y de la bolsa, que detecta mejor que nadie cuando las medidas políticas se equivocan y amenazan el status quo, por tanto han tenido que dar marcha atrás. Hasta los correligionarios europeos del PP se lo han advertido, a los ricos hay que aumentarle los impuestos, no rebajarlos. Esta postura de nuestra ciega derecha, caso de ganar las próximas elecciones generales, si aplica esta demente política económica, conducirá al desastre a la clase media trabajadora.

Por otro lado los grandes beneficiados de las crisis, deben entender que ahora les toca a ellos pagar porque han ido demasiado lejos en su avaricia. Es necesario y urgente que lleguen a un pacto de rentas con los sindicatos para repartir con más justicia los beneficios que obtienen de esta situación. Ahora toca que ganen menos y que el resto de ciudadanos no pierdan para poder seguir manteniendo vivo el mercado. Pero esa es otra historia.


30 de julio de 2022

INCONGRUENCIAS

 

En una encuesta sobre la acción del Gobierno de coalición PSOE-UP publicada recientemente la mayoría de los entrevistados valoraban positivamente las medidas que se habían tomado: Los ERTES, la subida del salario mínimo, la Reforma Laboral con la que se ha conseguido una espectacular subida del empleo, indexar el aumento de las pensiones al IPC, el ingreso mínimo vital, la bonificación de los combustibles, la reducción del IVA, la ayuda de 200 euros a los que que ganan menos de 14.000 euros anuales, el transporte gratis en cercanías y media distancia, los impuestos extraordinarios a la Banca y las compañías energéticas… Es decir, que se reconoce que la tarea del Gobierno se ha fundamentado en ayudar a las clases más desfavorecidas con la aplicación de unas claras políticas de igualdad. Esto pese a que la derecha hace todo el ruido que puede, y puede mucho, para tapar estos logros.

Sin embargo en la misma encuesta se censura que el POSE se haya aliado con UP. Está claro que los ataques brutales contra la fuerza política minoritaria del Gobierno, machaconamente reiterados por las terminales mediáticas del PP, sí han calado en la opinión pública.

Si algo hemos aprendido es que las políticas que se hacen desde la izquierda tienden a conseguir una sociedad más igual, fortalecer el Estado y potenciar su papel de distribuidor de la riqueza, favorecer las políticas de igualdad y la defensa de los derechos de la ciudadanía. Mientras que las medidas que adopta la derecha debilitan el poder del Estado, profundizan las desigualdades sociales y favorecen a los que más tienen (becas para los ricos).

Efectivamente, este es un análisis de cartilla primaria pero los que saben mucho de los cambios que se producen en la sociedad nos dicen  que ahora no nos fijamos tanto en esas cosas, que  las redes sociales y la abundancia de medios de comunicación nos distraen con mensajes que nos parecen más atractivos y nos dejamos convencer sin analizar si nos dicen la verdad. Es la era de los influencers. La vanalidad como eje del conocimiento.

Si nos hubiéramos leído los programas electorales de los partidos que forman el Gobierno y los 48 folios del pacto acordado entre ambos, hubiéramos visto que las medidas progresistas que se han tomado no las hubiera podido hacer el PSOE en solitario, pese a ser todas de carácter socialdemócrata. Ya tenemos la experiencia de gobiernos socialistas que tienden a relajar las medidas que les son propias. El hecho de gobernar, por primera vez a nivel de Estado, en coalición con una fuerza política a su izquierda ha hecho posible que su carácter socialdemócrata se manifieste con más nitidez, para satisfacción de la mayoría de sus militantes y votantes. A su vez UP ha tenido que renunciar a parte de sus principios en aras de ser útil a la sociedad. Han aprendido algo fundamental en política, sólo se puede cambiar la realidad desde el gobierno. ¡Por fin!

La incongruencia que manifiestan los encuestados es evidente. Las medidas que se valoran positivamente son posibles por la presencia del UP en el Consejo de Ministros. Si la coalición se hubiera hecho con Ciudadanos, como se intentó antes, estas medidas no existirían. ¿Por qué entonces se valora negativamente la presencia de UP en el Gobierno? ¿Por qué se censura al PSOE que haya hecho esta alianza?

El poder económico y sus terminales políticas y mediáticas hacen un trabajo excelente. Sus constantes ataques con bulos y mentiras propagadas por sus comeollas, consiguen crear opinión en amplios sectores de la sociedad que, acostumbrada a la simpleza de los twiter, ha perdido la capacidad de analizar los mensajes y no dejarse engañar. Propagan un eslogan que el Roto reflejaba en una de sus viñetas, “El odio te necesita”.

También influye el hecho de que la izquierda que se dice plural, lo es más que nada en su fragmentación. Esto debilita su imagen ante la opinión pública y divide a sus seguidores con nefastas consecuencias que se reflejan en las urnas. Último ejemplo, la elecciones andaluzas. Las diferencias de criterios son aireadas dando un espectáculo que regocija a la derecha y sume en el desconcierto a sus seguidores. Lo más grave es que desvían la atención de los logros que consiguen desde el Gobierno. Sería deseable que esas discrepancias se llevasen a cabo en el seno interno de la organización u organizaciones. ¿Acaso se piensa que en los demás partidos no existen discrepancias y opiniones diferentes entre sus miembros? Pero la norma básica es evitar que afloren y buscar el consenso interno sin ruido, siendo conscientes que el electorado soporta mal las luchas civiles dentro de los partidos.

Si el Gobierno está haciendo una labor espléndida, y da respuestas a los numerosos contratiempos que le ha tocado sortear con indudables avances sociales, no conviene darles bazas al enemigo para que lo desprestigie, harto tiene que soportar con los ataques de los poderes económicos, mediáticos y hasta judiciales (la implacable persecución que lleva a cabo el juez García Castellón contra PODEMOS).

La última guinda como ejemplo: En respuesta a las cifras de empleo del último trimestre que ha marcado un hito en la bajada del paro, las declaraciones del líder del PP ha sido que el índice de desempleo que tenemos es el más alto de Europa. No dan cuartel, van a degüello.

12 de mayo de 2022

IDEOLOGÍA

 

VOX ha dado pruebas suficientes de que la democracia que tenemos y que se define en la Constitución, no es de su agrado. Son más partidarios de la que ha impuesto en Hungría el partido Fidesz o la que ha implantado en Polonia Ley y Justicia que son partidos afines. Ambas son democracias que restringen las libertades de las que gozan los ciudadanos occidentales. Defienden un nacionalismo populista que entra en conflicto con la tendencia federal de la UE donde se intenta que el modelo de democracia liberal sea el sistema que rija en los gobiernos de los países que la integran. Sienten simpatía por la democracia que Putin ha impuesto en Rusia con el apoyo de la oligarquía económica, pero ahora no es el momento políticamente oportuno de defenderlo. Su modelo para España se parece más a la democracia orgánica que teníamos con Franco, cuyos gobiernos fueron mejores que el que tenemos actualmente, eso han dicho en el Congreso de los Diputados, consta en acta. Odian que los “rojos” gobiernen porque fueron derrotados en la gloriosa cruzada de liberación que el fascismo llevó a cabo. Son solamente ellos los herederos de los triunfadores, los llamados a gobernar para hacer grande a España, aunque no explican eso en que consiste. Al parecer y según su programa, significa estar en contra de la UE, expulsar a los inmigrantes, devolución de competencias de las autonomías, estar en contra de que la mujer tenga la libertad de decidir sobre su maternidad, contra “la ideología” feminista, eliminar la legislación contra la violencia de género, contra la memoria histórica (a la que tachan de totalitaria), quieren suprimir los organismos ideológicos (sic), etc.

Se declaran enemigos abiertos de los sindicatos a los que atacan y denigran porque no defienden a los trabajadores, ellos si se declaran sus auténticos defensores, así lo ha manifestado su candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía en un acto que protagonizó con sus correligionarios el pasado primero de mayo. Veamos como han manifestado hasta ahora esa defensa.

- Votaron en contra de los ERTES que tanto beneficio ha traído a trabajadores y empresas en la peor época de crisis que hemos vivido en los últimos tiempos.

-Han votado en contra de la subida del salario mínimo interprofesional.

- Han votado en contra de la actualización de las pensiones propuesta por el Gobierno para que todos los años lo hagan de acuerdo con la subida del IPC.

- Han votado en contra de la ley de reforma laboral que ha mejorado enormemente la situación del mundo del trabajo, creando empleo y mejorando las condiciones de los contratos laborales.

- Han votado en contra de la rebaja del precio en el combustible propuesta por el Gobierno. Una rebaja pedida por los profesionales del transporte y los usuarios.

- Han votado en contra de la propuesta del Gobierno de prohibir la venta de productos a pérdidas en la cadena alimentaria, solicitada por los agricultores. (Pero sí acudieron a las manifestaciones en las que se pedía esta medida y se hicieron muy visibles).

Éstas son las posturas que han adoptado en defensa de los trabajadores.

A esto se añade su declarado fervor por defender las posiciones más integristas de la iglesia católica a las que han apoyado y respaldado con vehemencia. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba y perteneciente al sector más ultra de la iglesia, encontró su apoyo incondicional en unas manifestaciones que hizo en las que amenazó a la alcaldesa de Aguilar de la Frontera por quitar la cruz de los caídos de la fachada de una iglesia, cumpliendo la ley de memoria democrática.

Otra de su peculiaridades es la de utilizar la palabra ideología para descalificar a la izquierda. Tener ideología es propio de los enemigos de la patria. La apuesta por la igualdad, la defensa del medio ambiente, la integración social, la no discriminación por raza, religión o sexo, son ejemplos demostrativos de tener ideología. Pero según la RAE ideología es: “ Conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época de un movimiento cultural, religioso o político, etc.” Es decir, si se tienen unas ideas se tiene ideología, pero eso no va con ellos, lo suyo no son ideas. La ideología siempre es de la izquierda, siempre es marxista.

Que existan esta gente y que pregonen su no ideología libremente es propio de un sistema de libertades, aunque ellos si pudieran no dejarían que lo hicieran los demás, la pluralidad es su enemiga. Ahora han crecido y quieren gobernar, ya lo han conseguido en Castilla y León y pueden hacerlo también en Andalucía el próximo mes, es decir esa no ideología ya gobierna. El PP ha demostrado su debilidad con el hijo nacido de sus entrañas y está dispuesto a no hacerle asco, a fin de cuentas es de los suyos. Nada de establecer un cordón sanitario como hacen las derechas europeas para salvar el modelo de sociedad que tenemos.

Hay que preguntarse quién los vota y por qué. El hecho es que su apoyo se ha incrementado considerablemente en las últimas convocatorias electorales. En Andalucía siempre ha habido una mayoría de voto de izquierda, lo que ha posibilitado gobiernos en solitario del PSOE, la mayoría de las veces y en otras en coalición con IU o con el PA. Pero esa tendencia se quiebra en las últimas elecciones de 2018, la izquierda no sumó más que la derecha por primera vez en la democracia. Un cambio de tendencia que, según los sondeos, puede afianzarse en la próxima convocatoria electoral y si eso se produce ya sabemos lo que nos espera, la no ideología.

Sin duda se ha producido en los últimos años un cambio en el cuerpo electoral. La sociedad actual es fruto de una evolución negativa que se traduce en unas circunstancias personales, sociales, de trabajo, de relación, que han empeorado y hacen que se tenga una situación empobrecida, inestable y sin perspectivas claras de futuro. Las sucesivas crisis que hemos padecido, la Gran Recesión y la pandemia, han influido notablemente en este cambio al que se unen los avances tecnológicos y los nuevos medios de comunicación y de información, como whatsapp, facebbok o istagram, que conforman una sociedad en la que la información veraz se confunde con el bulo y las mentiras. A esto se une el que los medios de comunicación de la derecha se han convertido en vehículos de propaganda de una forma descarada, atacando sin misericordia al Gobierno “social comunistarra”.

El movimiento del 15 M que desembocó en Podemos, y que surgió como respuesta espontánea al malestar social, ha desilusionado a los que apostaban porque otro mundo era posible. Tampoco ayuda el que las nuevas generaciones no conocieran la dictadura y crean que la democracia es para siempre, cuando en realidad es de una enorme fragilidad. En esta desorientación, en estas aguas revueltas es donde echan sus redes este movimiento neofranquista que aparece como salvador de la patria, que va a cambiar el sistema para que todos seamos más felices. Es mentira. Ellos favorecerán a los privilegiados de siempre, sólo hay que ver lo que hacen y cómo se comportan. Nos quitaran libertades que ha costado mucho conseguir y quienes más lo van a sufrir son los trabajadores a los que dicen defender. Los países dónde han conseguido el poder los partidos que comparten las mismas ideas nos deben servir de ejemplo. En EE.UU. Los jueces que dejó Trump en el Tribunal Supremo, van a suprimir el derecho al aborto que habían conseguido las mujeres hace más de cuarenta años.

La única forma de que no consigan su objetivo es la movilización de los demócratas para desenmascararlos. En Andalucía la oportunidad es ahora, aunque la izquierda no se entere e intente suicidarse, hay que ponerse en movimiento y defender nuestro modelo de sociedad plural en la que todos cabemos, no ceder un ápice de las libertades conseguidas y luchar contra su no ideología. Después será tarde.